Narra la predicación de Juan el Bautista en el desierto de Judea, llamando al arrepentimiento porque el reino de los cielos se acerca, anunciando un bautismo de agua para conversión y prometiendo la venida de uno mucho más poderoso que bautizará en Espíritu Santo y fuego, quien separará el trigo (los justos) de la paja (los impíos) en un juicio final, quemando esta última con fuego inextinguible.