Describe el primer día de actividad de Jesús en Cafarnaúm, mostrando su autoridad sanando a la suegra de Pedro y a muchos otros, expulsando demonios y enseñando, pero destacando que su misión es predicar por toda Galilea, no solo en un lugar, y enfatizando la necesidad de la oración para llevar a cabo su obra de salvación, retirándose a orar de madrugada para renovar su misión.