Se centra en la ceguera espiritual de los discípulos, quienes preocupados por la falta de pan material, olvidan los milagros de la multiplicación realizados por Jesús.
Invita a no dejar que las preocupaciones cotidianas enceguezcan la visión espiritual, confiando en que el Señor provee y sigue obrando en la vida diaria.