Es un acto de amor extremo y gratitud, donde María unge los pies de Jesús con perfume costoso, anticipando su sepultura. Este gesto simboliza la adoración sincera y la generosidad sin reservas, contrastando con la mezquindad de Judas y la crítica racionalista, llenando la casa con el aroma de la entrega.
Padre William Correa Pareja