Es un mensaje de consuelo y promesa, donde Jesús conecta el amor verdadero hacia Él con la obediencia a sus mandamientos. Promete enviar al Espíritu Santo como Consolador para acompañar siempre a los discípulos, asegurando que no quedarán huérfanos y que su presencia permanecerá en ellos a través de la fe.
Padre William Correa Psreja