Revela la promesa de Jesús de enviar al Espíritu Santo como guía hacia la "verdad plena", reconociendo que los discípulos aún no estaban listos para comprender todo el misterio de su misión. El Espíritu Santo no trae un mensaje nuevo, sino que profundiza y glorifica a Jesús, tomando de la riqueza del Padre y el Hijo para comunicarla a los creyentes.