Se centra en la enseñanza de Jesús sobre la humildad y el servicio después de haber lavado los pies de sus discípulos, afirmando que "el servidor no es más grande que su señor" y que recibir a sus mensajeros es lo mismo que recibirlo a Él y al Padre. Además, predice la traición de Judas, para que los discípulos comprendan la verdad de su mesianidad cuando suceda.