Describe a Jesús dándole su paz a sus discípulos, no como el mundo, y pidiéndoles que no se turben ni teman ante su partida, la cual es hacia el Padre. Les explica que si lo amaran, se alegrarían de su ida, y que les dice esto para que puedan creer cuando suceda. Finalmente, les dice que no hablará mucho más porque se acerca el príncipe de este mundo, pero que el mundo conocerá su amor por el Padre y su obediencia.