Jesús se aparece a sus discípulos con las puertas cerradas por miedo, les dice "Paz a ustedes", les muestra sus manos y costado, y luego los envía al decir "Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes". Finalmente, sopla sobre ellos y les dice: "Reciban el Espíritu Santo. A quienes ustedes perdonen los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados.