Relata cómo Jesús envía a setenta y dos discípulos de dos en dos a predicar el Evangelio. Los instruye a ser prudentes como ovejas entre lobos, no llevar provisiones y, si son recibidos, declarar que el Reino de Dios se ha acercado. Al regresar, los discípulos se alegran al ver que los demonios se someten en su nombre; Jesús les recuerda que se alegren por tener sus nombres escritos en el cielo, no por el poder sobre los espíritus.