Describe la misión y las dificultades que enfrentarán los apóstoles al predicar el Evangelio, advirtiéndoles que serán perseguidos y entregados a tribunales y reyes, pero que el Espíritu de su Padre hablará a través de ellos. Les dice que sean astutos como serpientes e inocentes como palomas, y que huyan de una ciudad a otra cuando sean perseguidos, ya que serán odiados por causa del nombre de Jesús, pero que perseverar hasta el fin traerá salvación.