Declara: "No piensen que he venido a traer la paz a la tierra; he venido a traer la guerra" (34), porque "el que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí" (37), el que no toma "su cruz y me sigue, no es digno de mí" (38), y el que pierde "su vida por mí, la salvará" (39). Quien recibe a los discípulos, a Jesús y al Padre, recibirá recompensa por ello. El texto concluye con la partida de Jesús para continuar su ministerio en otras ciudades.