Niños, niñas y adolescentes del estado Lara asechados por redes de prostitución, abuso sexual y maltrato
El maltrato infantil no es un hecho nuevo en la entidad, pero, lamentablemente, no hay estadísticas oficiales, ya que el Estado no las presenta.
Además del maltrato sexual y físico, también ocurre el maltrato psicológico y el de abuso de sustancias, aunque estos últimos no son denunciados; existen pocos registros en los hospitales.
No se debe naturalizar la violencia porque el abuso transgeneracional sigue teniendo peso en la conducta familiar. “El maltrato y abuso sexual son temas complejos y sus secuelas psicológicas traen el agravante de que una importante proporción de las víctimas no son diagnosticadas y no reciben tratamiento”.
Por una parte, el sistema judicial es débil y no permite garantizar el castigo necesario para este delito. Y, por otra parte, la cultura violenta de algunos sectores del país legitima el maltrato, porque responsabiliza a la víctima por las acciones del agresor. Además de estas variables, se suman otros componentes que refuerzan el contexto del maltrato a los menores de edad: la estructura de valores, la pobreza, las familias numerosas y las condiciones de hacinamiento, el excesivo consumo de bebidas alcohólicas por parte de los padres, el desempleo, el estrés, entre otros.
Gloria Perdomo junto a Carlos Meléndez coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia, sede Lara, visibilizan la realidad que están viviendo los niños, niñas y adolescentes larenses. Asechados por Redes de prostitución, abuso sexual y maltrato aunado a la Emergencia Humanitaria Compleja y el confinamiento, es necesaria la aplicación de sanciones por parte del estado, vigilancia de la sociedad y la familia para resguardar a esta población vulnerable.
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