Hoy llamamos a Juan con una supuesta advertencia laboral: aunque esté congelándose en la oficina, no puede cubrirse la cara por “razones de seguridad” 😳. Entre reglas absurdas, explicaciones sin sentido y la creciente frustración de Juan, la llamada se vuelve cada vez más intensa… hasta que la verdad sale a la luz y todos terminan riéndose. ¡Otra clavada telefónica que no falla!