Dios no ha establecido las religiones, que cambian; Él nos ha entregado su Palabra: que es inmutable, para siempre. Ninguna religión salva: sólo salva la Palabra de Dios. La persona que es de Dios, obedece lo que Él dice en su Palabra: vive de acuerdo a la Sana Doctrina: en Santidad interna y externa. Pablo puso todo lo que tenía por pérdida; para alcanzar la salvación de su alma.