Pablo lo pone todo por basura, para agradar a Cristo; prosiguiendo a la meta: alcanzar la gloria de Dios. Lo importante es ser fiel hasta la muerte o hasta la venida de Cristo. Esto no es fanatismo; es una vivencia de felicidad y seguridad: nos libra del diablo y los demonios, de toda obra de hechicería o brujería. No debemos dejar los caminos de Santidad; por nada, ni por nadie.