Para Séneca (Corduba, 4 a. C.-Roma, 65 d. C.), no era –ni es– pobre el que tenga poco, sino que el ambicione más, porque las necesidades naturales son muy reducidas, en tanto que las de la vana ambición son inagotables. “El español –añadía a la máxima Menéndez Pidal–, duro para soportar privaciones, lleva dentro de sí el ‘sustine et abstine’, ‘resiste firme y abstente firme’, norma de sabiduría que coloca al hombre por encima de toda adversidad; lleva en sí un particular estoicismo instintivo y elemental; es un senequismo innato. Por eso, el pensamiento filosófico español, en el curso de los siglos, se inspiró siempre en Séneca como en autor propio y predilecto. Mucho le debe, ciertamente, y a la vez también mucho debe Séneca, acendrador de estoicismo, al hecho de haber nacido en familia española” (romana, mantendría Américo Castro, en el sentido mantenido y contrario al de Sánchez Albornoz, según vimos en el episodio 56).
Hoy, el senequismo, esa sobriedad ética de los españoles ha decaído sumergida en la bonanza del bienestar materialista occidental. En todo caso, la aproximación al pensamiento de Séneca es el punto de partida imprescindible para plantearnos la psicología moral, ética si se prefiere, del español, y a su través, dar el salto a lo espiritual y religioso tal y como se vive hoy entre los españoles. La cercanía de la Semana Santa y su espectacular vivencia en la mayor parte de los pueblos de España, resulta motivo temporal para ello.
Fuente: dramatización histórica por TVE acerca de nuestro primer gran pensador.