Hijo mío, presta atención a lo que te digo y escucha atentamente mis palabras. No las pierdas de vista, tenlas siempre presente. Ellas dan vida a los que las escuchan; son como la salud para el cuerpo.
Hijo mío, presta atención a lo que te digo y escucha atentamente mis palabras. No las pierdas de vista, tenlas siempre presente. Ellas dan vida a los que las escuchan; son como la salud para el cuerpo.