Dios nos invita a no afanarnos en ocupar puestos de honor, en donde quizás puedan desplazarnos, mejor deja que sea la vida la que te lleve a esos lugares de privilegio, a través del reconocimiento y no por el afán de figurar
Dios nos invita a no afanarnos en ocupar puestos de honor, en donde quizás puedan desplazarnos, mejor deja que sea la vida la que te lleve a esos lugares de privilegio, a través del reconocimiento y no por el afán de figurar