Nadie se va a ir al cielo, porque tenga una Biblia o la conozca de memoria; ni porque entregue grandes diezmos y ofrendas. La Salvación viene por el sacrificio de Cristo, en la cruz del Calvario. Y perseverando, en una vida diaria de acuerdo a la Palabra de Dios; se alcanza la vida eterna. El Apóstol Pablo fue criticado y perseguido; pero a pesar de todo: mantuvo la Sana Doctrina.