Algunos de los beneficios de tributar en el Régimen Simplificado de Confianza, en caso de ser aprobado por el Congreso, serían que no habría la necesidad de presentar declaraciones informativas, y que no sería obligatorio llevar contabilidad electrónica.2 Este régimen, como se ha mencionado, será optativo y quienes en el tributen no tendrán la posibilidad de aplicar sus deducciones, pues la base gravable son los ingresos y no la utilidad, por lo que al no tener la necesidad de deducir sus gastos, no estarían obligados a requerir facturas a proveedores, lo que podría disminuir la posibilidad de realizar revisiones a los contribuyentes. Por lo tanto, el régimen planteado por el Ejecutivo Federal, prevé una máxima simplificación para el cálculo y entero del impuesto, buscando que sea accesible a los contribuyentes sin necesidad del apoyo de terceros, utilizando como principal eje el CFDI. Con esta medida se logra la automatización del cálculo y se disminuye la carga administrativa para quienes en él tributan.