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El Reiki es un sistema de sanación a través de la imposición de manos. Así como muchas otras corrientes han demostrado, desde la ciencia hasta la espiritualidad, el ser humano tiene la capacidad de auto-mejoramiento, auto-curación y desarrollo de su propia conciencia. Siendo el hombre un reflejo perfecto de la naturaleza que habita, todas las herramientas que necesita para poder lograr una apertura de conciencia se encuentran dentro de sí mismo.
Desde épocas lejanas, tan lejanas que cuesta imaginar, el ser humano ha ido desarrollándose, conformando sociedades, implementando tencología, experimentando lenguaje; pero ciertos conocimientos han estado siempre con nosotros, desde nuestros primeros días en el planeta: La caricia, la expresión del amor. Ya sea que algo nos duela, o que alguien cerca nuestro padezca algún dolor, o algún sufrimiento, las manos se posicionan sobre aquel lugar que duele, para poder sanarlo. Las manos transmiten la calidez del amor, que es la expresión de la fuerza que gobierna todo lo que existe.
Cuando un niño llora, lo consolamos con un abrazo y con una caricia; cuando alguna parte del cuerpo nos aqueja, las manos suelen ir directo a ese lugar que molesta; cuando queremos demostrar amor hacia alguien amado, las manos responden en forma de abrazo, de mimo, de afecto. A veces suelen quedarse quietas, a veces generan fricción para dar calor.
By Mariana & PabloEl Reiki es un sistema de sanación a través de la imposición de manos. Así como muchas otras corrientes han demostrado, desde la ciencia hasta la espiritualidad, el ser humano tiene la capacidad de auto-mejoramiento, auto-curación y desarrollo de su propia conciencia. Siendo el hombre un reflejo perfecto de la naturaleza que habita, todas las herramientas que necesita para poder lograr una apertura de conciencia se encuentran dentro de sí mismo.
Desde épocas lejanas, tan lejanas que cuesta imaginar, el ser humano ha ido desarrollándose, conformando sociedades, implementando tencología, experimentando lenguaje; pero ciertos conocimientos han estado siempre con nosotros, desde nuestros primeros días en el planeta: La caricia, la expresión del amor. Ya sea que algo nos duela, o que alguien cerca nuestro padezca algún dolor, o algún sufrimiento, las manos se posicionan sobre aquel lugar que duele, para poder sanarlo. Las manos transmiten la calidez del amor, que es la expresión de la fuerza que gobierna todo lo que existe.
Cuando un niño llora, lo consolamos con un abrazo y con una caricia; cuando alguna parte del cuerpo nos aqueja, las manos suelen ir directo a ese lugar que molesta; cuando queremos demostrar amor hacia alguien amado, las manos responden en forma de abrazo, de mimo, de afecto. A veces suelen quedarse quietas, a veces generan fricción para dar calor.