El concepto de “curación de contenidos” tiene su origen en la palabra inglesa “curator”, que hace referencia a la figura del comisario de las exposiciones en los museos; la labor del curator se centra en hacer un filtrado sobre lo que se va a incluir en la muestra, es decir, es el que debe responsabilizarse de que todo el contenido sea coherente, tenga un hilo conductor y transmita alguna emoción al visitante.