Podemos influir de manera significativa en nuestra salud a través de nuestros pensamientos, emociones y hábitos, incluso a nivel genético. La Epigenetica nos demuestra que la expresión de los genes pueden activarse o desactivarse dependiendo de nuestra forma de pensar, de nuestras emociones y del entorno dejando atrás la creencia de que la genética nos define como un destino que no se puede modificar.