Las cantaoras del Pacífico históricamente han narrado las historias de su territorio a través de sus letras. Máxima Asprilla, la protagonista de este capítulo, carga en su canto la memoria de una de las tragedias más dolorosas del conflicto armado: la masacre de Bojayá.
El 2 de mayo de 2002, el zumbido ensordecedor de las balas despertó a Bojayá. Miembros del Bloque José María Córdoba de las Farc y paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas empezaron un enfrentamiento en este territorio chocoano.
La gente corrió a esconderse en la iglesia del pueblo, sin saber que los paramilitares la usarían como trinchera. Las Farc atacaron con pipetas de gas llenas de metralla. Una de ellas cayó en la iglesia, asesinando a alrededor de 100 personas.
Máxima es una de las sobrevivientes de esta masacre, quien desde los cantos que le confiaron sus ancestras, mantiene viva la memoria de su comunidad y evita que Bojayá quede en el olvido.