Cuando el Señor regrese, la pregunta no será cuánto acumulamos, sino qué hicimos con lo que recibimos. Y entonces llegará la recompensa más grande que un discípulo puede escuchar: entrar en el gozo del Señor.
Cuando el Señor regrese, la pregunta no será cuánto acumulamos, sino qué hicimos con lo que recibimos. Y entonces llegará la recompensa más grande que un discípulo puede escuchar: entrar en el gozo del Señor.