La historia de Nehemías comienza con un momento tranquilo de su vida, donde gozaba de muchos privilegios y de comodidades, así como de mucho trabajo y grandes responsabilidades. Pero llegó a sus oídos una grave noticia. Sus hermanos, quienes habían regresado de la cautividad y que estaban reconstruyendo Jerusalén hacía unos años junto con Esdras, estaban en problemas. Los muros habían sido derribados y sus puertas quemadas. Lo que hizo a continuación Nehemías es notable.