Tengamos siempre en cuenta a Dios primero para que nada nos haga tambalear, para que nuestro corazón y nuestra alma estén llenos de alegría. (Salmos 16:7-9)
Tengamos siempre en cuenta a Dios primero para que nada nos haga tambalear, para que nuestro corazón y nuestra alma estén llenos de alegría. (Salmos 16:7-9)