No te desesperes, ten paz y confía en Dios.
Es tiempo de creer, desempolva ese proyecto olvidado y retoma los sueños que sepultaste.
No permitas que nada ni nadie, te haga dudar de las promesas que Dios tiene para ti, por el contrario, aférrate a ellas, sabiendo que el que prometió, es fiel para cumplirlas y pronto entenderás, que todo que has vivido y el estado en que estás, es tan sólo un lugar de paso, para llegar al lugar de bendición que Dios ha preparado para ti.
Recuerda: tienes un Dios grande y poderoso, no pierdas tu fe, espera en Él y Él hará.