Él te confió una PROMESA, y aunque parezca que Dios se ha olvidado de ti, está más cerca de lo que parece! Ese niño que sostienes en tus brazos, esa promesa que Dios te encomendó: PROTÉGELO con tu vida! Confía y obedece lo que Dios te dijo, aunque no entiendas porque sin duda Dios no mentirá!