En nuestro sistema penal, las víctimas tienen posibilidad de participar en el proceso desde el lugar de "querellante". Esa figura es muy importante porque puede ayudar a investigar, puede aportar pruebas y puede sostener la acusación.
Por ejemplo, en el caso de Medina, el fiscal pidió la absolución pero el querellante particular sostuvo la acusación y se llegó a una condena.
El otro caso es el femicidio de Nora Dalmasso, donde días antes del juicios oral se retiraron los familiares como querellantes particulares. en ese caso si el fiscal no tiene pruebas suficientes y no pide pena, ahí se termina el juicio.