No fue un encuentro como los demás, éste estaba vestido con un traje a la medida con los tres colores de la bandera cubana, rojo, azul y blanco, porque era para defender a la Patria en caso de una agresión armada de los enemigos de la Revolución Cubana. Acudieron miles de contramaestrenses, quienes apretando entre sus dedos un bolígrafo como si fuera su fusil, lo deslizaron sobre la hoja en blanco, para dejar su firma como un compromiso permanente con la nación cubana.