El ataque a un convoy militar, en las afueras de la ciudad de Culicacán, el pasado 30 de septiembre, fue todo un mensaje del narcotráfico a la sociedad mexicana.
Fue la confirmación de que los capos de la droga y sus sicarios no solo tienen armamento igual o mejor al de las fuerzas federales de seguridad, sino que están dispuestos a utilizarlo sin piedad y sin ningún tipo de miramiento contra quienes desafíen su poder.
Pero… ¿por qué nadie ayudó a los soldados y, literalmente los dejaron morir solos?, ¿por qué los narcos utilizaron tan alto nivel de armamento?, ¿quién era el delincuente herido que trasladaban los soldados?
Sigue después de medianoche, el comentario de Salvador García Soto en “Serpientes y Escaleras” por Azteca Trece y conoce el análisis completo.