Con las “parábolas de la misericordia”, Jesús ha mostrado el proceder de Dios: actúa siempre con misericordia y compasión. Si Dios siempre ofrece al hombre su salvación, la respuesta de éste es imprescindible para que acontezca. Con la
parábola del “administrador infiel y astuto”, Jesús quiere subrayar la responsabilidad humana en obtenerla, ya que una vida “guiada” por Dios buscando siempre los bienes definitivos es el camino que conduce a ella.