Durante una comida en la casa de uno de los principales fariseos que le había invitado, Jesús cura a un enfermo de hidropesía y, a continuación, aprovecha el momento para dar unas enseñanzas a los allí presentes invitándoles a la humildad, pues “todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”. Una vez más, Jesús exhortará, a través de la imagen de la parábola, a que el hombre responda de manera positiva al don que Dios gratuitamente le ofrece, que es su propia salvación.