Después de sus duras palabras a los fariseos y escribas, ahora se dirige Jesús a sus discípulos para que no caigan en los mismos errores, sino que vivan su fe con coherencia y fidelidad. Con la parábola del “rico insensato”, Jesús previene a sus discípulos de la tentación de llevar una vida “equivocada”, preocupada por conseguir y disfrutar sólo de los bienes materiales y no buscar los bienes eternos, los que no pasan. Lo que ha de procurar el discípulo es mantenerse “vigilante” para ser fiel a su Señor, que llega en cada momento y que un día volverá de manera definitiva.