Las “parábolas de la misericordia” son la respuesta de Jesús a la
acusación que le hacen los escribas y los fariseos de que acoge a los pecadores y come con ellos. Con estos relatos, Jesús quiere justificar su modo de proceder en el que muestra la misericordia y el perdón de Dios. Lo que une a estas parábolas es la alegría por haber encontrad aquello que se consideraba perdido. Es la alegría de Dios cuando un pecador se arrepiente.