El día que leí esta poesía, me hizo llorar. Llegó a lo más profundo de mi corazón. Trabajar para Dios es una labor que viene acompañada de mucha adversidad. Y siempre aparecen asuntos que nos quieren hacer bajar los brazos. Por eso grabé este audio para que todo aquel que lo escuche pueda tomar nuevas fuerzas y seguir adelante. ¡Bendiciones!