Se dice que "el camino del infierno esta lleno de buenas intenciones". Es decir, una cosa es lo que se pretende y otra las consecuencias de lo que se hace. En multitud de ocasiones los resultados son catastróficos a pesar de que "la intención era buena".
En una reflexión así no queda otra que mencionar a nuestros queridos políticos por sus presumibles (tampoco siempre) buenas intenciones que nos causan grandes perjuicios a los sufridos ciudadanos.