Radio Ariguanabo

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Radio Ariguanabo episodes

  • El latido de una vocación
    La Habana, 6 de septiembre de 1959. Nace un niño inquieto, travieso, incapaz de quedarse quieto. Rogelio Pérez Collado prefería el juego al estudio, pero la inteligencia lo perseguía como un destino inevitable: sacaba buenas notas sin esfuerzo, como si el conocimiento lo buscara a él. El judo lo acompañó desde la infancia hasta la universidad, enseñándole disciplina y silencio, virtudes que más tarde trasladaría a los pasillos de un hospital.
    Sin embargo, había un latido más fuerte que cualquier llave de judo: el deseo de ser médico. No fue revelación ni epifanía, sino certeza. Cuando llegó el momento de elegir carrera, no dudó: escribió “Medicina” en todas las casillas. El destino, cómplice de su vocación, lo llevó primero por la medicina interna, hasta que una plaza en cardiología le abrió el camino definitivo. “Para allá me fui”, resume con la sencillez de quien sabe que el corazón ya había decidido por él.
    Detrás de ese sueño estaba Olga Teolinda Collado Suárez, su madre. Sin padre presente, ella fue sostén y guía, madre y padre a la vez. Trabajó en la escuela Fe del Valle para costear los estudios de su hijo, mientras libraba su propia batalla contra un cáncer de mama. Nunca se detuvo, nunca se rindió. Su sacrificio fue la raíz de cada logro de Rogelio. Él lo sabe: antes de ser médico, fue testigo del acto más puro de amor, el de una madre que dio todo sin pedir nada.
    Hoy, Rogelio confiesa que su familia es su sostén. Su esposa, apoyo incondicional; su hijo menor, Roge, que seguirá sus pasos en la medicina; y sus otros hijos, lejos físicamente pero siempre cerca del alma. Para él, el éxito profesional no vale nada sin un hogar al que volver. Y en cada guardia, en cada paciente que reg el recuerdo de Olga, la madre que sembró futuro con manos cansadas y pecho herido.
    Fuera del hospital, Rogelio es un hombre de gustos simples: disfruta del dominó, de las películas de terror, de las voces de José José y Nino Bravo. Ayuda en la cocina, friega platos, ve deportes en la televisión. Su vida cotidiana no tiene nada extraordinario, y quizá ahí radica su belleza: en la normalidad de un hombre que dedica sus días a salvar corazones y sus noches a ser simplemente Rogelio. Eso sí, hay algo que jamás haría: traicionar. Porque para él, la lealtad es tan vital como el corazón que cuida.
    Hoy es jefe de la terapia intensiva coronaria del Hospital Iván Portuondo, en San Antonio de los Baños. Más de cuarenta años como médico, treinta como cardiólogo. Cuatro décadas de madrugadas en vela, de decisiones que pesan, de manos firmes cuando el tiempo apremia. Su trabajo es un diálogo constante con la vida y la muerte, y él lo sostiene con la serenidad de quien ha aprendido a leer los latidos como un idioma propio.
    En el Instituto de Cardiología atendió a un paciente infartado desde hacía dos días: el jefe de la Cámara de Comercio de Cuba. Rogelio decidió realizarle una trombolisis de rescate, aun sabiendo que los protocolos lo desaconsejaban. A los diez minutos, el paciente comenzó a vomitar sangre. El miedo fue inmenso, pero sobrevivió gracias a esa decisión audaz. Poco después, un artículo mexicano validó lo que Rogelio había hecho guiado por instinto y experiencia. Esa escena resume su esencia: un médico que piensa, que arriesga, que siente.
    Rogelio Pérez Collado, el niño inquieto que soñaba con curar, el hijo de Olga que aprendió que el amor se demuestra con sacrificio, el padre que encuentra en su familia su refugio, el cardiólogo que ha dedicado su vida a escuchar corazones, es hoy un referente silencioso. No busca aplausos: su mayor satisfacción es ver a sus pacientes volver a casa. Cada corazón salvado lleva el eco del latido de Olga, la mujer que trabajó enferma y sola para que su hijo pudiera convertirse en guardián de corazones.
    Porque ser médico, para Rogelio, nunca fue una elección: fue un destino escrito desde aquel 6 de septiembre de 1959, cuando La Habana lo vio nacer. Y también fue una promesa: que tanto sacrificio no sería en vano, que cada vida salvada sería un homenaje al amor inquebrantable de su madre.
    5 min
  • La atención primaria de salud en San Antonio de los Baños
    La atención primaria de salud en San Antonio de los Baños, es un principio que se defiende pese a las dificultades en el país. La periodista Carmen Lieng Mena Lombillo, intercambia sobre este tema con la doctora y directora del Policlínico José Hipólito Pasos y Caballero.
    6 min
  • Lo hubiese cambiado todo
    Un solo segundo. Eso es lo que tarda una decisión impulsiva en cambiarte la vida para siempre. A veces pensamos que "a nosotros no nos va a pasar", que las advertencias son exageraciones o que el amor y la pasión están por encima de cualquier riesgo. Pero la realidad no siempre avisa. Hoy nos acompaña el testimonio de Jesús, un joven que aprendió por la vía más difícil lo que significa el miedo, la incertidumbre y la vulnerabilidad. En medio de un encuentro íntimo sin protección, Jesús pensó que no pasaría nada. Sin embargo, los días siguientes se convirtieron en una tormenta donde el rechazo de su propia familia le dio la espalda, y donde solo la mano franca de su mejor amiga lo sostuvo mientras esperaba unos resultados que podían cambiar su destino. Esta es la historia de Jesús... una historia real que pudo tener un final distinto, pero que nos deja una lección que nadie debería ignorar.
    7 min
  • Teniente Coronel Isnaldo Suarez La Rosa
    Teniente Coronel Isnaldo Suarez La Rosa, Primer Operador de Carga de los IL-76 que trajeron los restos de los Internacionalistas caídos desde la República Popular de Angola hasta la Base Aérea de San Antonio de los Baños, que fueran recibidos por Fidel y la Dirección de la Revolución, junto a familiares de los combatientes. Recuerda que el primer osario en bajar del avión fue el de Santiago Figueroa Cruz, hijo del Ariguanabo y destacado revolucionario, que había caído el 21 de enero de 1976, en la República Popular de Angola.
    11 min
  • La guajira del Ariguanabo
    En este tercer episodio de Fidel en la memoria del Ariguanabo escuchamos la historia de Nery Bello García, quien fue trabajadora de la secundaria José Artigas, bautizada por Fidel como “la guajira del Ariguanabo”.
    Un testimonio íntimo y humano que revela la sencillez y cercanía del Comandante, desde un gesto inolvidable hasta los tamales que viajaron a Birán.
    Un recuerdo lleno de cariño y orgullo que permanece en la memoria de nuestro pueblo.
    11 min
  • Los rostros que acompañaron a Fidel
    Este segundo episodio de Fidel en la memoria del Ariguanabo está dedicado a las personas que compartieron momentos con Fidel en San Antonio de los Baños.
    Combatientes, dirigentes, trabajadores, estudiantes y vecinos que tuvieron el privilegio de estrechar su mano, escucharlo y acompañarlo en distintos momentos de su vida.
    Un mosaico de voces que forman parte de la memoria colectiva del Ariguanabo.
    11 min
  • San Juan de las leyendas
    En el poblado de San Juan y Martínez, en la provincia de Pinar del Río, el tabaco rige la vida de un pueblo. Pero entre ese aroma que los identifica, tambien germinan historias que no nacen del surco, si no de la tradición oral y el misterio.
    7 min

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El periodista Alejandro Lóriga Santos de Radio Ariguanabo,nos habla acerca del perfeccionamiento del acceso a internet en San Antonio de los Baños