Mezclando el sonido vanguardista, el “easy listening” y algo de jazz, el grupo anglofrancés fue clave en la escena independiente que se desarrolló a mediados de los noventa en Europa y Estados Unidos.
Tendría que venir David Bowie en su ayuda para que Reed tomara un segundo aire con la edición de Transformer, el álbum que pavimentaría la carrera de Lou Reed como la voz maldita del rock norteamericano.
Con una estética cercana al glam rock y una actitud punk, la banda editó su primer álbum en 1973: el disco homónimo terminaría por influir a toda una generación en las siguientes décadas.
Apelando al folk comprometido de los años 60, la cantautora quería hacer la diferencia, en vez de marginarse como lo habían hecho los artistas de hip hop más radicales.