En un pueblo de 3.000 habitantes del interior de Lugo puedes comprarte un trozo de bodega desde el móvil. Sin notario, sin papeleo eterno: le das a un botón y ya eres dueño de un pedacito de una casa del siglo XIV, de un viñedo circular y, si todo sale como está previsto, hasta de un helipuerto.
Detrás de eso está Juan Luis Vázquez. Hace veinte años se levantaba a las cuatro y media de la mañana para picar piedra en una cantera de pizarra antes de irse a la facultad. Hoy tiene a Carlos Latre en su consejo fundacional, al "arquitecto de los famosos" reformándole una casa en ruinas y a media Galicia empresarial mirando lo que hace.
Empezamos por el principio, que no es un plan de negocio: es una promesa que le hizo a Doña Mercedes mirándola a los ojos, sin tener un euro para comprarle la casa de su familia. Ella llevaba años diciéndole que no a los grandes grupos bodegueros y a él le dijo que sí. Juan cuenta por qué.
De ahí vamos a lo que casi nadie sabe explicar bien: qué es exactamente la tokenización, qué compras cuando entras con 2.000 euros, qué pasa si la emisión no llega al umbral el 31 de octubre y qué aprendieron del intento anterior en España que no salió bien. También hablamos del "consejo fundacional", un concepto de gobierno que no existía y que se inventaron sobre la marcha, y de qué hace ahí dentro alguien como Carlos Latre que no haría en un consejo de administración normal.
Y luego está el puente. Un colgante de 186 metros de altura que aspira a ser el más alto de Europa, en fase de estudio de impacto ambiental y financiado en su primer tramo por los propios vecinos. Juan lo llama el "proyecto tractor" de todo lo demás. Le pregunto por qué una bodega necesita un puente para funcionar, y por la carta que le mandó al presidente de la Xunta con la foto de su hijo recién nacido, meses antes de que este le reconociera en un acto como "Juan, el del puente".
Cerramos con ronda rápida: una palabra para Quiroga, el consejo que le daría al Juan de veintidós años que dormía poco, y qué botella piensa descorchar en 2030 con la casa ya terminada.
Porque al final todo esto —el vino, los tokens, el puente— es la misma pregunta hecha de mil maneras distintas: cómo conseguir que la gente joven no tenga que irse de un sitio así para tener una vida.
Más información del proyecto y de La Comunidad en casadeouteiro.com.
Raheem Talks, con Francisco Rubio.