En estas 'Crónicas de un villano', Álvaro Anula nos lleva a la calle Cedaceros porque en ella, en el número 3, murió uno de los madrileños más castizos que hemos tenido. De hecho, se dice que el “casticismo” pudo inventarlo él. Pero más allá de esto, estamos ante el gran creador de sainetes, Ramón de la Cruz.