Siete de los centros españoles con delfines pertenecen a dos multinacionales de los parques de ocio. Los animalistas creen que todo lo que un niño vea en un delfinario es una imagen antinatural y falsa del animal. “Un país que pretende alimentar el turismo con animales en cautividad obligados a realizar espectáculos con comportamientos circenses ajenos a su especie es un país con valores muy pobres