A Gabriela y a Yusuley, las conocí hace unas horas, en una tibia mañana colmada de colores y sonrisas que convida a mil razones para la esperanza. Por: Oscar Salabarría
A Gabriela y a Yusuley, las conocí hace unas horas, en una tibia mañana colmada de colores y sonrisas que convida a mil razones para la esperanza. Por: Oscar Salabarría