Club de Meditar

Re-Enfocarse


Listen Later

El otro día me leí un artículo de Goop sobre cómo recuperar nuestra atención dispersa. Y como, aunque medite mucho, sigo siendo la primera pecadora de desconcentrarme cuando no debo, hubo una frase que me caló:

“En un mundo de pings constantes y scrolls cargados de dopamina, la concentración es casi un lujo.”

Cuando iba al cole, concentrarme era relativamente fácil. No tenía que luchar contra cien notificaciones, ni contra algoritmos que saben mejor que yo lo que quiero ver. Hoy hay algo que compite muy fuerte por mi atención. Algo diseñado por ingenieros de la adicción para que se ubique por encima de cualquier meta que yo pueda tener.

Pero más allá del tiempo que le dedico al móvil, que cada vez es menos (y me trabajo mucho que así sea), el problema está en cómo ha reconfigurado nuestra mente.

Nos hemos acostumbrado a tener el cerebro con mil pestañas abiertas a la vez. Cada día acumulamos más información de la que somos capaces de procesar: titulares, audios, mensajes, imágenes, ideas… Y aunque parece inofensivo, ese exceso se queda flotando, ocupando espacio.

Y al final, cuando por fin queremos centrarnos en una sola cosa, cuesta un mundo. No porque no sepamos hacerlo, sino porque ya no recordamos cómo se siente el vacío previo a la concentración. Si no cerramos esas ventanas mentales, si no dejamos que algo se apague un rato, la mente nunca descansa. A veces, ni dormida.

Siento que he normalizado que mi energía mental esté desperdigada: un poco en el trabajo, otro en un chat que no he respondido, otro en la receta que vi ayer en un reels, otro en lo que debería estar haciendo y no hago. Pero la realidad es que en ese reparto invisible, se diluye mi energía, mi poder.

Nos hemos acostumbrado a vivir sobreestimulados. Hemos confundido estar ocupados con estar vivos. Y en ese ruido constante, la calma de estar concentrado en algo dejó de parecernos natural.

Pero la buena noticia es que la atención, que es un lujo muy gratificante, también se entrena. Y quizá ese sea el músculo más importante que tenemos que recuperar: la capacidad de elegir, de enfocar, de decir “esto es lo que importa ahora” y aparcar, aunque sea por un rato, todo lo demás.

Por eso, esta semana te comparto una meditación para elegir tu foco. Para volver a dirigir tu energía con intención.

Una sola cosa. Tu Top Priority. Esa que, si la nutres con presencia y constancia, puede mover alguna montaña. Solo tienes que dedicarle tu tiempo y energía de calidad.

A veces el foco no es hacer más, sino hacer menos pero con intención. No es productividad, es acción en presencia.

Mi foco y mi concentración es un lujo que yo me quiero permitir.

Un ejercicio:

Te propongo, después de la meditación, hacer journaling o simplemente pensar las respuestas a estas preguntas:

* Con qué cosas son con la que más me distraigo? Cómo puedo en la vida real pasarlas a la carpeta de “en pausa”?

* Qué me importa más: lo que encuentro en el móvil o mis metas en la vida? Y si miro mi tiempo de uso… a qué estoy dedicando realmente más horas de mi vida?

* Si consiguiera concentrarme en el área que he elegido esta semana, durante un año entero, qué podría llegar a crear o transformar?

Una recomendación:

Ya tiene unos años, pero si nunca lo has visto, tienes que ver este documental de Netflix: "El dilema de las redes" (y si lo has visto, a veces no está mal volverlo a ver para refrescar).

Muy feliz semana🤎

Chus



This is a public episode. If you'd like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit clubdemeditar.substack.com/subscribe
...more
View all episodesView all episodes
Download on the App Store

Club de MeditarBy Chus