Uno de los formatos televisivos que más se cataloga como "gusto culposo" es el Reality Show. Desde que comenzaron a presentarse generaron una división entre quienes pensaban (y siguen pensando) que son "programas basura" sin ningún contenido y quienes estamos ahí muy entretenidos, entretenidas y pendientes de seguir la trama.
De esto va la plática, recordando un poco los primeros realities shows que llegaron a la televisión abierta mexicana.