Devocionales con Joel Sierra

Reconstruction of Life


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Nehemías 5:1-4 (La Palabra) Se levantó entonces un gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus compatriotas judíos. Había quienes decían: — Nosotros, nuestros hijos e hijas somos muchos. Que se nos proporcione cereal para que podamos comer y vivir. Otros se quejaban: — Hemos tenido que empeñar nuestros campos, viñas y casas para obtener cereal y combatir el hambre. Y otros se lamentaban: — Hemos tenido que pedir préstamos a causa del tributo real sobre nuestros campos y viñas. PENSAR: En medio de la obra de reconstrucción de la muralla de Jerusalén apareció una crisis grave y profunda en el pueblo. Había pobreza como resultado de relaciones de injusticia. Había hambre, deudas impagables y esclavitud. Injusticia en el pueblo de Dios, que debía ser testimonio a las naciones de la bendición de vivir según las leyes de vida que Dios les había dado. Este texto es importante en la narración de Nehemías, y en toda la Biblia, porque el señorío de Cristo no puede limitarse sólo a asuntos religiosos o espirituales. No debemos seccionar la vida y encargarle a Cristo que sólo sea Señor de nuestra alma, pero no de nuestra billetera. Que sólo sea Señor de nuestros sentimientos religiosos, pero no de nuestras relaciones económicas. Porque el Señorío de Cristo es integral. Toda potestad le ha sido dada al Señor Jesús en el cielo y en la tierra, y por sobre todas las áreas de la vida. Es rey en lo espiritual y también en lo material, en lo familiar, en lo social, e incluso en nuestras decisiones en la esfera pública. Participamos de la vida pública de nuestros pueblos siempre tomando en cuenta que el Señorío de Cristo es integral. Y también nuestro testimonio de Cristo debe ser integral. Cuando decimos que somos pueblo de Cristo, lo debemos demostrar no sólo de palabra, sino también en nuestras acciones. Damos testimonio de Cristo, no sólo con nuestro discurso, predicaciones, canciones, himnos y transmisiones en línea, sino también en nuestra forma de usar el dinero y de relacionarnos unos con otros. Cuando damos testimonio integral de Cristo, ponemos al dinero al servicio del evangelio, y no al revés. La reconstrucción de la muralla no tiene sentido si no hay también reconstrucción de la vida. Ha sido un trabajo heroico, defendiéndose de amenazas de afuera y del desánimo de adentro. Pero hay quejas. Se oye la voz de las mujeres. En la tradición del pueblo de Dios, la voz de las mujeres se oye fuerte y claro. El lugar de las mujeres no es quedarse calladas en un rincón, sumisas y sufriendo abnegadamente los golpes de la vida, del destino de haber nacido mujeres. Más bien, ellas se reconocen como integrantes del pueblo de Dios, y alzan la voz. Esta protesta fue encabezada por las mujeres, que saben que la miseria, la injusticia y la esclavitud no son la voluntad de Dios. Es una protesta en contra de sus compatriotas judíos, porque han olvidado la ley de Dios, que no quiere la esclavitud de su pueblo. Si las mujeres se organizan para levantar la voz, hay que poner atención, porque señalan a puntos verdaderos y muy importantes. Las hijas del pueblo de Dios son columnas en la estructura de la morada. Ellas son quienes resienten más las injusticias. ORAR: Señor, perdona si hemos intentado esconder áreas de nuestra vida a tu señorío. Amén. IR: ¡Qué afortunado es el pueblo que confía en Dios!
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Devocionales con Joel SierraBy Joel Sierra Cavazos