Como personas que hemos pasado por el sufrimiento producido por la muerte de un hijo, sabemos que esa experiencia de dolor puede dar frutos hermosos: creaciones artísticas bellas, aumento de la sensibilidad hacia el dolor de otros (cercanos y lejanos), e incluso puede llevar a poner en marcha realidades colectivas de superación, solidaridad y cambio de sociedad.
Esta red la formamos personas que hemos vivido, de un modo u otro, la muerte o pérdida de hijos pequeños, durante la gestación o tras el nacimiento. Compartir este dolor nos ha unido, y ahora abrimos un hueco para ti también.
Haber vivido esta experiencia personalmente, o haber estado cerca de ella en nuestros trabajos, nos ha unido a unas cuantas matronas, una psicóloga, y dos madres cuyos hijos murieron, y hemos lanzado esta iniciativa sin ánimo de lucro.