Y una parábola que exagera algunas cosas, para dejar otras en claro. No, nunca
un novio se iba a hacer esperar hasta la medianoche. No, probablemente tampoco
las niñas que tenían aceite les iban a negar aunque sea un poquito a las otras.
Y no, claramente que a medianoche no habría un mercado abierto para conseguir
más aceite. Y, por último, si vemos las reglas básicas de la hospitalidad
oriental, tampoco un novio iba a cerrar las puertas a las que no tuvieron las